Historia

Al norte de la provincia de Cáceres se ubica Jarandilla de la Vera, uno de los pueblos más pintorescos de la región. Se levanta Jarandilla entre sierras y gargantas, en un entorno natural privilegiado.

La Comarca de La Vera y, con ella, el lugar en el que se asienta la actual Jarandilla- perteneció a la antigua Lusitania. Los pueblos pre-romanos que ocuparon esta región dejaron numerosos restos, entre los que se cuentan pinturas rupestres, asentamientos castreños, sepulcros y piezas de cerámica, entre otros.

También pasaron por aquí los romanos, quienes impusieron a la localidad el nombre de Municipium Flavium Vivertorum. El amplio programa constructivo romano, presente en toda la Península, dejó en el área de Jarandilla algunos elementos interesantes, como diversos puentes y calzadas, una villa y una importante necrópolis, la de La Berrocosa. Se han encontrado, además, restos de sepulturas e inscripciones.

Del periodo visigodo apenas quedan pocos restos, siendo lo más destacado la pila bautismal que se guarda en la iglesia de Santa María de la Torre. Los visigodos fueron sustituidos en el siglo VIII por los musulmanes, quienes dieron a la localidad el nombre de Xarandiella y dejaron algunos -pocos- restos de su cultura, como las técnicas de cultivo, ciertas muestras de arte mudéjar y algunas partes de la iglesia de Santa María de la Torre.

A comienzos del siglo XIII Alfonso VII conquistó Jarandilla y otras poblaciones de la comarca. A partir de entonces, éste y otros núcleos de población de La Vera pasan a depender de Plasencia, situación que se prolongará hasta 1369. Más tarde, Jarandilla es donada como señorío por el monarca Enrique II a D.Garcíálvarez de Toledo, Maestre de la Orden de Santiago. Algún tiempo después la villa es entregada a los Condes de Oropesa para pasar, finalmente, a los dominios del Ducado de Alba. Carlos II, a finales del siglo XVII, transforma el Señorío de Jarandilla en un Marquesado.

Actualmente, Jarandilla es una viva localidad de La Vera Cacereña, entre cuyos principales atractivos se encuentra el tipismo de algunas de sus calles, los paisajes que la rodean y sus monumentos. El más interesante de éstos es su castillo, en el que llegó a hospedarse Carlos V, aunque tampoco conviene olvidarse de su iglesia, levantada bajo la advocación de Nuestra Señora de la Torre.

A mediados del siglo XIV Enrique II de Trastamara dona el territorio de la fortaleza de Valdecorneja junto con el de Oropesa a García Álvarez de Toledo, señor así de Valdecorneja y Oropesa, de Segura, Bohoyo, Jarandilla, Cabañas, La Abadía de Cabañas y Tornavacas. El señorío de Oropesa en poder de García Álvarez de Toledo abarcaba las tierras de Oropesa, Alcañizo, Caleruela, La Calzada, Herreruela, Lagartera, Navalcán, Parrillas y Torralba con sus anejos y aldeas. En el siglo XV; en el año 1447, el IV señor de Oropesa adquiere Torrico y en el XVI el IV conde Alcolea del Tajo.

El I señor de Valdecorneja muere en 1370 sin descendencia legítima, aunque si tiene la tiene bastarda; dos hijos y una hija, legitimados por Enrique II en documento fechado el 8 de junio de 1369. También lo está en esta fecha el Privilegio por el cual se le reconocen los señoríos de Valdecorneja y Oropesa ya concedidos tres años antes. Al I señor de Valdecorneja le sigue en la titularidad de Valdecorneja, condes y duques de Alba Tormes, su hermano Fernando Álvarez de Toledo; mariscal de Castilla, y en la de Oropesa su hijo Fernando Álvarez de Toledo "el Tuerto", II señor de Oropesa englobando bajo este titulo los otros territorios bajo su Señorío. Don Fernando Álvarez de Toledo, hijo del segundo matrimonio que el IV señor de Oropesa contrae hacia 1459 con doña Leonor de Zúñiga es el V señor de Oropesa y su I Conde desde 1477.

Es doña leonor hija de Álvaro de Zúñiga, II conde de Plasencia, rico hombre de Castilla, I duque de Arévalo, I duque de Plasencia, I duque de Béjar y I conde de Bañares desde 1485, señor de la Casa de Zúñiga, señor de Béjar, Gibraleón, Capilla, Burguillos, Encinas, Olivera, Ayamonte, alguacil mayor y justicia mayor de Castilla, testamentario del rey Enrique IV, administrador del maestrazgo de la orden de Alcántara, alcaide del castillo de Burgos, que muere en 1488, y de su primera mujer

Leonor Manrique,con la que casa en 1429, hija de Pedro Manrique de Lara, VIII señor de Amusco, señor de Treviño y de Leonor de Castilla hija natural de Fadrique de Castilla, duque de Benavente y hermano de Enrique II de Castilla.

Doña Beatriz Álvarez de Toledo y Pimentel se titulará I marquesa de Jarandilla. La única heredera de los IV condes de Oropesa y madre del V Conde casa en 1596 con Don Duarte, Eduardo, de Portugal de la Casa de los duques de Braganza y tataranieto de los Reyes Católicos por lo que es primo segundo de Felipe III. Don Duarte recibe de Felipe II el nombramiento de marqués de la localidad palentina de Frechilla de Campos y de la cercana Villarramiel. La razón de este matrimonio se encuentra en la política del monarca castellano de enlazar las aristocracias de España y Portugal para refrendar de este modo la anexión de Portugal. Don Duarte es hijo de doña Catalina Manuel casada con el VI duque de Braganza siendo doña Catalina hija de la princesa doña María hija de los RR.CC casada con el el rey portugués don Manuel I.
Los condes de Oropesa. Paloma Torrijos.

El 11 de Noviembre de 1556 llega Carlos I a Jarandilla y se hospeda en el castillo de los condes de Oropesa hasta poder trasladarse a Yuste. Hoy el castillo es Parador Nacional. Junto al palacio de los condes de Oropesa, un pequeño parque y una fuente recuerda la que manda hacer el Emperador en el paraje donde según la tradición le gustaba estar junto a unos regatos de agua en el jardín de este Palacio.

De Jarandilla sale el camino Real al Monasterio de Yuste que seguía  Carlos I en sus desplazamientos.

PERSONAJES  ILUSTRES

Gaspar de Loaysa:

Nacido en esta villa según consta en el testamento que se conserva en las Capellanías de Jarandilla. Su padre era Hernán Sánchez Loaysa de Bonilla y su madre Juana Sánchez la Dezmera. Su salida de la casa paterna se produjo durante la juventud y soltero, embarcándose como muchos otros camino de las Indias, a la búsqueda de mejor fortuna. Durante su viaje y después de múltiples peripecias y aventuras, consiguió llegar a la población de Anserma, que se encuentra en la gobernación de Pompayán. El la zona de Colombia donde estuvo Gaspar de Loaysa se encuentra la ciudad de Sopetrán y en ella puede verse un santuario dedicado a la Virgen. Fue valedor de este conquistador Don Francisco de Toledo, Virrey de Perú, que posiblemente le llevó consigo a América y Don Fernando Álvarez de Toledo, conde de Oropesa y señor de Jarandilla. Muere este personaje peculiar el 4 de Abril de 1575, siendo estas noticias, las primeras que se recibieron desde su partida, a pesar de los numerosos oficios que sus padres hicieron por conocer algo de él, abriéndose inmediatamente su testamento donde se habla de sus minas de oro, de los acreedores y deudores, de su encomienda, de sus fincas a la orilla del río Cauca, junto al volcán Ruíz, de sus casas, de sus noventa esclavos negros, de su ganado...legando parte de sus bienes a la Iglesia y Ermitas de Jarandilla, así como a los Indios del valle de Cupia y numerosas limosnas para el sustento de huérfanos y necesitados.
Se ha puesto el nombre de Conquistador de Loaysa al colegio público de Jarandilla.

Soledad Vega Ortiz:

Natural de Jarandilla, de origen humilde se casó por primera vez con el entonces telegrafista de Jarandilla y al morir éste, se casó con el cantinero del Palacio Real, Manuel García Gutiérrez, con él cual vivió en Madrid principalmente, hasta la muerte de éste acaecida en Baños de Montemayor en 1911, que dando como heredera de todos sus bienes. El pueblo llano conocía a esta mujer como la Jesusa. Mandó redactar dos testamentos ente el entonces notario D. Luis Sierra Bermejo, estableciendo que sus restos fuesen enterrados en el Monasterio de San Agustín de Jarandilla de la Vera, dando orden de que se cree una fundación. La cual debe ser presidida por el Obispo de Coria y de cuyo patronato formarán parte la Parroquia, el Ayuntamiento, el juzgado de Primera Instancia y tres patronos, donando sus bienes a esta fundación que debe ser de carácter benéfico y docente. Murió el día 22 de febrero de 1948 en Madrid, encontrándose sus restos mortales junto a los de su esposo, en el mausoleo de la iglesia de San Agustín.

También son de mención otros hijos Ilustres de Jarandilla, como: Juan Arias, Juan Alcedo de la Rocha, Pedro García Panes, Joaquín Encabo Sopetrán, Dionisio Rodríguez Burcio, Antonio Soria de la Calle.